Hábitos de consumo: factor de referencia

Existe un factor casi nunca tomado en cuenta pero de importancia vital en el desarrollo y evolución de los negocios, es el Hábito de consumo  que se representa como la forma en que las personas particulares, empresas o compradores en general acostumbran  a relacionarse con un producto o un servicio, es decir, la forma en que habitualmente requieren, adquieren y hacen uso de ellos como consumidores. De esta manera entran en juego variables como, marcas, opciones, situación económica general y personal, experiencias previas, condiciones de compra, precio, tiempo y confianza en la entrega, satisfacción en la solución, ventajas comparativas e incluso factores de naturaleza personal y hasta de características tradicionales y sentimentales.

El Hábito de consumo está presente en todas las relaciones comerciales y no podemos intentar dejar de lado tan importante factor porque es indiscutible que el entorno y las dinámicas económicas y sociales de cada lugar en particular afectan a los mercados inciden de manera muy intensa en las preferencias y actitud de compra de los consumidores, moldeando de esta manera su estilo de vida, motivaciones, aspiraciones, gustos y deseos así como sus costumbres de compra de productos y servicios. Pero por otro lado, y cada día de manera más intensa, inciden en esto las vías de adquisición, lo cual es la base del comercio y la primera observación al interesarse por un producto especifico, siendo que en muchas ocasiones a veces está primero el mecanismo de entrega para a partir de allí interesarse por las opciones ofrecidas y de esto el caso de Amazon y otros comercios Online de avanzada, que imponen el ritmo a los demás como un ejemplo relevante. Esto permanecerá en constante evolución a lo que se agregan ofertas globales via Internet, novedades permanentes, ofertas pop-up, afiliaciones, compromisos, cupos y valor agregado que intensifica la competencia y desplaza el comercio tradicional de la tienda y hasta el sistema en linea tradicional más allá del producto a ser adquirido.

El asunto no es algo meramente intuitivo, o porque nos parece, o porque creemos que este producto va a ser un tiro al piso, o porque  a otros no se les ha ocurrido: tiene que ver con preferencias muy especificas y necesidades del consumidor que observa en frente múltiples y crecientes opciones por diferentes flancos, sin que el solo el precio sea necesariamente la clave, es el agregado de múltiples componentes que completan una satisfacción y expectativa minma que se va formando día a día. Es un asunto sobre la compaginación de una serie de ventajas también de valor que deben ser demostradas principalmente en la diversificación que el mercado tiene, dada su expansión global en territorios y edades, asimismo generando confianza y valor al consumidor, como entre otras, mostrarse cercano y preocupado por las necesidades actuales y de solución práctica, entrega, y garantías en el cumplimento de las expectativas siendo que es importante actualizarse sobre las variantes del tipo de consumidor, volátil y dinámico que no trasciende con el tiempo en fidelidad hacia el vendedor, sino con los nuevos productos y ofertas diferenciadas con valores agregados.

Independientemente de la manera como se oferten los servicios, del tipo que sean, desde una tienda al detal, alimentación, telecomunicaciones, transporte aéreo o servicios industriales o una venta de productos Online, los patrones de consumo hoy en día tienen una dinámica intensa y un ritmo cambiante nunca antes visto, lo cual se ve reflejado en las constantes salidas del mercado de empresas que no han visualizado la importancia de estar un paso adelante sobre los hábitos y la forma como el consumidor fija sus preferencias y actúa movido por sus necesidades en base a la movilidad de ofertas y soluciones integradas de hoy. El saber manejar y adelantarse a estas variables es lo que diferencia los comercios eventuales de la empresa dinámica y futurista en constante evolución y crecimiento comercial.

Por supuesto que la identificación de los Hábitos de consumo y su gran importancia como variable para el desarrollo y evolución de cualquier negocio ocurre en lugares o países donde existen economías funcionales, competencia, capacidad de entrega de los servicios y productos, así como una dinámica de vida que permita su utilidad y disfrute. En economías hiperinflacionarias donde el poder adquisitivo se ve reducido a niveles precarios, los hábitos de consumo se limitan a tener la suerte de adquirir lo prioritario dentro de lo existente, como casi única opción de los consumidores, siendo que no hay espacios para posibilidades más allá de lo que cabe dentro de las reducidas capacidades de compra por el permanente deterioro de la moneda. En concreto, el gran rector de los hábitos de consumo en cualquier lugar es el estado de la economía, mas allá de gustos particulares, deseos o intenciones.

Carlos Guevara Jurado

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