Cuestión de percepción

Para el desarrollo de la oferta de cualquier servicio o producto, todo depende de cómo se ven las cosas para cada quien y no de la forma en que supuestamente son de acuerdo a nuestro cristal. Es un tema de percepción de la realidad por parte de cada lado, tanto de quien los ofrece como quien los requiere. Pero más aún, lo importante en una relación para la  prestación de servicios u oferta de productos es identificar de qué manera somos percibidos por quienes nos rodean y principalmente por nuestros clientes, actuales o potenciales. En base a nuestra respuesta de como ellos ven cubiertas sus necesidades,  intereses y búsqueda de soluciones con nuestra oferta, girarán nuestras posibilidades de éxito.

Teniendo en cuenta que los servicios o productos que se ofrecen deben ser adquiridos por los clientes, en cualquier ámbito que ellos se encuentren, para satisfacer necesidades particulares o formar parte de la base en la construcción de otros servicios y sus propios negocios, es necesario considerar que la percepción y capacidad de resolución y utilidad hacia los demás es de relevancia vital, y en cuanto a ese punto debemos respondernos permanentemente y en cada caso, al construir nuestro concepto para ofrecer nuestros productos y servicios: ¿Que resolvemos? ¿Cómo lo resolvemos? ¿Cómo lo vendemos y hacemos notar nuestras ventajas comparativas con otros servicios o productos similares? ¿En qué aspectos estas ventajas son relevantes? ¿Cuál es la relación precio valor?¿Cómo se vería reflejada la satisfacción de los clientes? Y lo más importante: ¿Sabremos determinar de manera clara si nos encontramos en el entorno o mercado adecuado para ofrecer, promover y responder con nuestra oferta cumpliendo con las expectativas?

Al ofrecer  soluciones en base a los requerimientos de nuestros clientes, nos queda demostrar porque han de pagar por ello, como solución desde el punto de vista particular o como componente de la operación de su negocio. Lo importante es brindar valor y aporte siempre demostrando calidades y ventajas comparativas a los ojos y realidades de nuestros clientes que son adoptadas como propias por ellos.

Por cierto, esto es así en cualquier lugar del planeta, independientemente del tipo de economía, patrones de consumo o intención de uso de nuestros productos o servicios, como base de los negocios. Muy difícilmente se escapa al proceso de percepción como solución e interrelación con otras opciones que encara lo que ofertamos.

 

Carlos Guevara Jurado

@teraconsulting

 

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